MUSPELL & RUGBY: EL TERCER TIEMPO

 “El rugby es un deporte de hooligans jugado por caballeros”  – dicho popular

Para los que no acostumbren a seguir este deporte, quizá lo único que se les viene a la cabeza al pensar en rugby es un montón de ‘bestias’ corriendo con un balón muy raro hasta que alguien lo tumba de un placaje. Y no es mentira que se trata de un deporte de contacto. Hay golpes, agarrones y caídas. Si nos pillara a cualquiera de nosotros un placaje desprevenido seguramente nos tendrían que recoger con escoba y recogedor (luego con una Muspell te recuperas).

Tiene cierto riesgo, sí, pero hay algo más que hace de este juego un deporte con grandeza. SUS VALORES. Hay que vivirlo de cerca para saber de lo que hablamos hoy aquí, y nosotros, gracias al Club de Rugby Monastil Elda lo hemos vivido.

No hay más que ver los entrenamientos de este equipo para darse cuenta de que se trata de mucho más que un simple juego. Cuando ves al grupo, masculino y femenino por cierto, se percibe PASIÓN por lo que hacen. Es algo que hacen en su tiempo libre, ninguno vive de ello, pero ahí están todos, lesionados incluidos para apoyar al grupo, llueva o nieve, con la máxima ENTREGA.

Partido de rugby

Momentos del encuentro ante el Caudete

 

No entraremos en las reglas del juego, pero sí destacar que se trata de un deporte técnicamente muy complicado, que además de las habilidades individuales, requiere por encima de todo SOLIDARIDAD, COMPAÑERISMO. No se puede avanzar sin contar con tus compañeros. Y ahí están. Cuando corren con el balón, no necesitan mirar para saber que detrás tienen dos piernas más. Cuando uno cae al suelo, no duda ni un segundo que antes de darse la vuelta habrán aparecido encima sus escuderos. Como recordarán los ‘menos jóvenes’: todos para uno, y uno para todos.

Pero todavía hay algo que destaca por encima de todo esto: el RESPETO. Respeto por el compañero, respeto por el árbitro, por la afición, y respeto por el rival. Muy alejado de lo que estamos acostumbrados a ver por la tele, al árbitro no se le recrimina, al rival se le aplaude.

Llega la hora del partido. El Monastil, junto a su cada vez más números hinchada, recibe a un equipo visitante. Se animan unos a otros, se respira la tensión, la pasión. El partido consta de tres tiempos, ni más ni menos. Los dos primeros, son de juego, el que resta, es el rugby en estado puro. Cuando finaliza el encuentro (al terminar el segundo tiempo), el equipo local ofrece al visitante un aperitivo, unas bebidas, y se genera una atmósfera de confraternización para limar las posibles asperezas durante el encuentro. Da igual el resultado, da igual el nivel. Siempre ha sido así, y siempre lo será. Es EL TERCER TIEMPO, y es la esencia del rugby.

Tercer tiempo del rugby con Muspell

Uno de los momentos vividos en el último ‘tercer tiempo’

En Muspell estamos muy orgullosos de apoyar a este deporte, y a este club de nuestra tierra. Y queremos compartir estos valores, hacerlos nuestros:

Enfréntate a la vida con pasión, arriésgate. Cuando caigas, levántate y busca a tus compañeros. Pero si te gana, recuerda que EL TERCER TIEMPO ES OBLIGATORIO. Coge aire, encaja los golpes con respeto y humildad. Aprende y recuerda: habrá otra oportunidad.

 

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