¿QUÉ ES LA HIDROMIEL?: Más allá de los vikingos

¿Sabías que la expresión «Luna de Miel», debe su nombre a ella? ¿Y que es la bebida alcohólica más antigua que se conoce? Descubre esto y más sobre una bebida ancestral que ya está dando que hablar.


Ya pocos son los que no han oído alguna vez hablar de esta bebida mágica. Tras muchos siglos de permanecer casi en el olvido (al menos en España), podemos haberla visto cualquier tarde en una de tantas celebraciones de Poniente, en la copa de Tyrion Lannister en Juego de Tronos. También es seguro que has visto a Ron Weasley pasar algo más que una resaca tras probarla en Harry Potter, o en innumerables ocasiones en cualquier serie o película de vikingos.

Hidromiel en Juego de tronos
Robert Baratheon en una escena de Juego de Tronos

Incluso es posible que ya la hayas visto en alguna cervecería, tienda o supermercado, pues su popularidad se ha visto multiplicada en los últimos años.

Nos parece apropiado entonces, hablar un poco sobre ella, más allá de la ficción, y desvelar datos y curiosidades sobre un producto que está cada vez más cerca de ser algo tan común como cualquier cerveza de importación.


¿Qué es?

La hidromiel, es una bebida alchólica fermentada a base de miel. ¿Qué quiere decir esto? Pues que al igual que el vino o la cerveza, pasa por un proceso en el que los azúcares son convertidos por las levaduras en alcohol y gas ( CO2 ). Este es el motivo por el cual, a pesar de que lleve miel, no tiene por qué ser una bebida dulce, siendo posible clasificarlo según este criterio como seco, semi-seco o dulce. Su contenido en alcohol suele variar entre los 8º y los 15º, aunque también las hay de 5º y hasta 20º. En cuanto a ingredientes, se pueden elaborar sólo con miel y agua, pero también jugar con una infinita posibilidad de ingredientes, desde frutas, hasta especias, verduras, flores, frutos secos….

Por todo ello, se trata de una bebida compleja y muy versátil, que permite adaptarla a diferentes contextos, y que estamos seguros de que aún tiene mucho que decir.

Ingredientes hidromiel


Origen de la hidromiel

Para entender el origen de esta bebida, hay que entender el origen de la miel como producto habitual entre los seres humanos. Hablamos entonces de entre 8.000 y 15.000 años atrás, cuando ya se tienen evidencias de la recolección de miel gracias a pinturas rupestres como las que se encuentran en las Cuevas de la Araña, en la provincia de Valencia.

Pintura rupestre recolectando miel
Pinturas rupestres de recolectores de miel en las Cuevas de la Araña (Valencia)

Se piensa entonces, que pudo ser fortuito el hecho de que la miel recolectada se mezclara con agua de lluvia y fermentase. Al beberlo, seguramente les producía una sensaión de vitalidad y vigorosidad, aunque por supuesto no sabían por qué, y al final se darían cuenta de que al mezclar la miel y el agua y esperar el tiempo suficiente, conseguían eso.

No obstante, es en China donde se tiene la primera evicencia arqueológica de la elaboración como tal, y consumo de hidromiel. Se remonta a 9.000 años de antigüedad, pero los antropólogos están de acuerdo en su mayoría en que alrededor del 8.000 a.C. Ya era una práctica extendida entre diferentes culturas, sin que tuvieran las mismas conocimiento de ello.

En cambio, para encontrar el origen del vino y de la cerveza, tenemos que remontarnos a Irán (5.400-5.000 a.C.) y Mesopotamia (4000 a.C.) respectivamente, donde se encuentran las primeras evidencias arqueológicas de su fabricación. Comparado con el grano y la uva, la miel es menos susceptible a los cambios en las condiciones climáticas, lo que permitió que esta práctica se desarrollase con mayor facilidad en más territorio.

Por tanto, la hidromiel fue primera bebida fermentada consumida por el ser humano.

Hidromiel en la historia

Además de lo ya mencionado, en el Antiguo Egipto se han encontrado escritos (2.500 a.C) en los que se define la miel como un producto fermentable. En la Grecia Clásica, se hacia vino e hidromiel (a la que los griegos llamaban «melikraton»), y se les solían añadir especias.

En América, los Mayas también la consumieron en las festividades religiosas y profanas , mezclándola con trozos de la corteza de un árbol llamado “balche”.

Sin embargo, fue en el Imperio Romano donde la hidromiel llegó a ser omnipresente, siendo esta la bebida predilecta de Julio César, entre otros. Disponían de un conocimiento avanzado de los procesos de fermentación, así como diferentes tipos de barricas y tinajas en los que conseguían vinos e hidromieles de buena calidad. También hacían una bebida muy popular llamada «mulsum» o «aqua mulsum» , que consistía en un vino endulzado con miel.

Ánfora romana de barro para fermentar y almacenar vino o hidromiel.
Ánfora romana de barro para fermentar y almacenar vino o hidromiel.

Desde el año 2.500 a.C y durante toda la edad media se tiene constancia del consumo extendido en Europa de la hidromiel, sobretodo en los países en los que el cultivo de la uva era complicado por el clima, tales como Inglaterra, Escandinavia y el este de Europa, países en los que a día de hoy es todavía un producto bastante conocido por tradición.

Pero después de todo, si por alguna cosa es conocida, sin duda es por los Vikingos y su singular manera de beberla en cuernos. Estos asociaron la bebida a la mitología, siendo la única bebida de su dios Odín. Además, si vivían con honor, tras su muerte les esperaba el Valhalla, donde beberían hidromiel por el resto de los días.

Luna de miel

Antiguamente, se relacionaba estrechamente el ciclo de la Luna con la fertilidad de la mujer. La unión de esta creencia, con el hecho de que la hidromiel es energizante, hizo que se tomara por tradición que los matrimonios bebieran hidromiel durante la boda, y durante la primera lunación, para garantizar la fertilidad y aumentar la posibidad de que el hijo fuese varón. De esta tradición quedaría la moderna denominación de ‘Luna de miel’.

Hidromiel en la actualidad

Con el paso de los años, el vino y la cerveza le acabaron ganando terreno a la hidromiel, y esta quedó reservada como una bebida tradicional minoritaria en los países nórdicos y el este de Europa. Este declive, entre otros factores, se puede asociar a la escasez de la miel y el encarecimiento de la misma.

Sin embargo, parece existir una tendencia a nivel global de recuperar el gusto por lo tradicional, y en la primera mitad de esta década, las ventas de hidromiel en Estados Unidos subieron casi un 85%, llegándose a multiplicar por 2 en los últimos 3 años.

En España, no es tan acusado, pero se empieza a observar esa misma tendencia. Cada vez son más los vídeos o artículos sobre ‘cómo hacer hidromiel‘, y cada vez son más las ofertas comerciales de la misma.

No sabemos dónde llegará, pero desde luego es un producto muy interesante que merece la pena conocer y normalizar.

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