CÓMO HACER HIDROMIEL (I)

CAPÍTULO 1. CÓMO NO HACER HIDROMIEL

 


 

Si eres un enamorado de las bebidas espirituosas (enamorado de verdad, no un amante desbocado), seguro que alguna vez has pensado en elaborar tus propios licores, vinos o cervezas. Puede ser incluso que conozcas la hidromiel. Pero por si acaso, empezaremos hablando un poco sobre esta bebida.

LA hidromiel (sí, en la mayor parte de textos aparece como EL hidromiel, pero no nos gusta cómo suena y así se quedará), es una bebida fermentada a base de miel, de la cual se piensa que puede ser incluso más antigua que la cerveza, y que Julio César popularizó en la Roma de entonces. No obstante, cayó casi en el olvido y ha sido recientemente cuando se ha popularizado gracias a libros, series y películas tales como Vikings, Harry Potter, Juego de Tronos o El Señor de los Anillos.

Tyrion en juego de tronos, donde nombran en varias ocasiones la hidromiel

Si no la has probado, se trata de una bebida cuya graduación puede variar, por lo general, desde los 10° hasta los 15° (aunque la nuestra tiene 5,5°) y dependiendo de la variedad pueden ser más o menos dulces y tener más o menos gas. También es importante destacar que al no llevar ningún tipo de cereal, no tiene gluten, por lo que puede ser consumida perfectamente por celiacos.

A día de hoy, gracias al auge de la cerveza artesana y del homebrewing, la hidromiel va ganando adeptos poco a poco, y existen varias marcas, entre ellas Muspell, que la comercializan con una cantidad de estilos casi ilimitada. Además, cada vez más gente se anima a hacer sus propias recetas en casa, pudiendo hacerse con un material muy básico, un producto realmente bueno con el que disfrutar a solas o con el que impresionar a tus amigos.

Desde Muspell, queremos animar a todo aquel que sienta curiosidad a intentarlo, a fabricar vuestra propia hidromiel, conocer y extender el consumo del producto, sentir la satisfacción de beberte algo elaborado por uno mismo y vivir desde dentro el apasionante mundo del homebrewing.

Para ello, vamos a publicar una serie de capítulos especiales dedicados a contar nuestra experiencia desde cero, incluyendo ingredientes, equipo, proceso y todas las experiencias y errores que hemos cometido durante nuestro aprendizaje.

Y por supuesto, uno nunca debe dejar de aprender, por lo que esperamos que, si a lo largo de estos capítulos te animas, o ya has tenido experiencias, lo compartas con nosotros y tengamos un feedback activo.

Así pues, empezamos con la primera entrega de esta saga: Cómo no hacer hidromiel


 

 

Dicen que cuando Thomas Alva Edison presentó su bombilla en 1879 después de más de diez mil intentos dijo:

"No he fracasado, he descubierto 10.000 maneras de cómo no se hace una bombilla”
“No he fracasado, he descubierto 10.000 maneras de cómo no se hace una bombilla”

Bien, no sabemos si eso fue tal cual o no, pero no podemos estar más de acuerdo con ese concepto. Si hay algo que aprendes muy rápido cuando intentas hacer algo nuevo, es a cómo no hacerlo. Pero ahí está la diferencia entre los que alcanzan el éxito en sus objetivos y los que no, en considerar los fallos como pasos hacia tu meta, aprender de ellos y entender que saber cómo no se hace algo te lleva a estar más cerca de saber hacerlo. En este capítulo vamos a contar esos errores que nos llevaron inicialmente a NO hacer hidromiel, y sin los cuales hoy no estaríamos haciendo lo que hacemos.

Pero hemos dicho que lo contaríamos desde cero. Así que, por el principio.

¿Cómo conocimos la hidromiel?

En nuestro caso, enamorados de las bebidas espirituosas, dos estudiantes de Ingeniería Química que realizábamos unas prácticas en los laboratorios sobre procesos de fermentación y estudio del crecimiento de levaduras, fermentamos nuestra primera hidromiel en la misma Universidad con un resultado… inesperado, por llamarlo de alguna manera. Este resultado despertó nuestra curiosidad (era imposible que el gran Ragnar se bebiera eso), y decidimos llevarlo a lo personal y probar en casa.

Primeros pasos

Aunque partimos de la base de que estudiábamos Ingeniería Química, nuestros conocimientos sobre este tema eran tan limitados como podáis imaginar, por lo que muy pronto aprendimos muy bien lo que NO se ha de hacer para elaborar hidromiel en casa. Y así pues, llegamos al kit de la cuestión:

 

CÓMO NO HACER HIDROMIEL PASO A PASO

1 – Buscar una receta cualquiera en internet, con ingredientes y cantidades aleatorias, así como una explicación nivel Wikipedia del proceso de elaboración

2 – Conseguir los ingredientes:

  • Miel (o eso ponía en la etiqueta) de milflores marca blanca del supermercado más cercano.
  • Levadura muerta de cerveza de la que se echa tu madre para desayunar en el yogur.
  • El agua no la compres, usa la del grifo tal cual, con todo su cloro.

3 – Elegir una cocina que ensuciar.

4 – Preparar los instrumentos necesarios:

  • Olla de cocina común
  • Botella de vino vacía
  • Pala de cocina
  • Precinto de embalar
  • Embudo
  • Goma de gas butano
  • Tarro de cristal

5 – Encender el fuego y hacer todo lo que la explicación de internet decía que había que hacer, procurando dejar todo lo más sucio y pegajoso posible.

6 – Dejar ‘fermentar’ 3 ó 4 semanas.

7 – Oler y tirar todo por el fregadero


Y ya está, ahora ya sabes cómo no hacer hidromiel. Aunque parezca una broma, así empezamos nosotros, y seguro que no seremos los únicos. En la imagen se puede ver cómo fue el primer experimento que hicimos en casa, del cual pudo salir de todo menos hidromiel.

Después de eso nos empezamos a plantear las causas que pueden haber hecho que saliese mal, y fue cuando nos pusimos a investigar de verdad. A leer, a buscar bibliografía, a buscar instrumentos necesarios…

Y descubrimos que vendían unas levaduras para fermentaciones de bebidas en tiendas online especializadas, y que las que compramos no tenían vida y por tanto no iban a fermentar nada. Entendimos que nuestros principales enemigos a partir de ese día serían el oxígeno y los otros microorganismos vivos que no fuesen nuestras levaduras, y que no es necesario gastarse un dineral en material para empezar a poder fabricar hidromiel en condiciones en casa.

LO IMPORTANTE

Por tanto, y aunque este capítulo no debería hablar de esto, se puede concluir cual es el primer paso para hacer hidromiel (y quien dice hidromiel dice cualquier cosa): CURIOSIDAD.

Así que si tienes curiosidad por esta bebida ya sabes, antes de nada, curiosea, busca información, intenta entender los fundamentos básicos de un proceso de fermentación, qué factores clave intervienen en ella que puedan variar el resultado final, y en base a eso, elige lo que vas a necesitar, detalla previamente el procedimiento que vas a seguir y lo más importante: ESCRÍBELO TODO.

TODO. Todo lo que hagas antes, durante y después. Los resultados. Al principio te parecerá una tontería, o que no sirve de nada, pero verás como a medida que pasa el tiempo, gracias a eso podrás sacar conclusiones, y APRENDER, saber por qué te ha salido de esta manera, o de la otra, y cómo hacer para que te salga lo que quieras.

A día de hoy, nosotros seguimos aprendiendo, y es algo precioso. Por eso, insistimos en animaros a todos a probar y compartir la experiencia. Comentarnos las dudas o contarnos los resultados.

Pronto subiremos más publicaciones con más información, vídeos, vivencias y quién sabe que más cosas, ¡aceptamos sugerencias!

Hasta entonces… ya tenéis por dónde empezar. ¡Hasta pronto amigos!


#DoItYourself
#BeMuspell


Showing 2 comments
  • pomodor.com
    Responder

    fantastic put up, very informative. I’m wondering
    why the opposite specialists of this sector don’t understand this.
    You should proceed your writing. I’m confident, you’ve a huge readers’ base already!

    • BeMuspell
      Responder

      Hi! I’m sorry for be SO late answering. Thank you so much! we’re happy to read thes words. We’re trying to make a new post about this, but is difficult because we’re very busy. I promise we will do it as soon as possible. Cheers!

Dejar un comentario

0
Muspell hidromiel rugbyCuerno vikingo